En este look, Larson comienza con una silueta recta, permitiendo que el encaje Chantilly, el satén, el encaje y la organza creen la primera impresión en el tono Ivory. La cintura baja organiza la silueta, permitiendo que el tejido se recoja, acaricie el cuerpo o fluya con el movimiento. La mirada vuelve una y otra vez al encuentro entre la superficie y la silueta, donde el tejido aporta su mayor fuerza expresiva. El resultado es una imagen nupcial definida por el corte, el tacto y la manera en que el tejido se adapta al cuerpo. La prenda atrae la atención gracias a la relación entre la línea superior, la superficie del tejido y la caída final del dobladillo. Su presencia nace de las proporciones visibles y de la forma en que cada detalle modifica el contorno final. Su carácter surge del diálogo entre la línea superior, la superficie del tejido y el dobladillo, sin recurrir al exceso.